De la comunicación tacita, los
soldados caídos y las tortugas
Dice una canción de Alejandro Sanz
“palabras y un lenguaje nuevo que he construido para nosotros, para el amante
perseguido que tiene que esconder su voz, cuando decidas aprenderlo no abra
silencio, no te hará falta usar la voz para romperlo, si tú me miras me
hablaras” eso describe perfectamente lo que es la comunicación tacita, es
aquello que no se dice pero se transmite, sin embargo está variante de la
comunicación está lejos de ser exclusivamente usada por los “amantes perseguidos”,
parece que también es la forma de comunicación preferida por aquellos que
quieren darnos “tuerca” como dicen por ahí, o en otras palabras aquellos que
quieren “castigar” a quienes tienen intereses contrarios a los suyos.
Todos los días se nos bombardea con
muchos de esos mensajes, algunos de los cuales percibimos y otros no, esta
semana que paso se nos envió un mensaje que gracias a Dios no es muy común en
nuestro país y no recuerdo haberlo oído desde que mataron a Parmenio Medina,
pero tristemente a través del asesinato de Jairo Mora Sandoval se nos dijo que
lo mejor es no defender a las tortugas o lo vamos a pagar con nuestras vidas,
yo no conocía a Jairo y en realidad ni siquiera sabía que alguien defendía a
las tortugas en nuestro país, pero cuando supe de su muerte y lo que él hacía,
de inmediato sentí que uno de los que jugaban en nuestro equipo se había ido.
Yo no sé ustedes pero yo admiro a
las personas como Jairo, porque yo no defiendo a las tortugas pero aun así si
llego a tener hijos espero que ellos las puedan conocer y creo que a muchos de
ustedes también les gustaría, y Jairo que no me conocía y probablemente no
conocía a ninguno de ustedes era el que estaba luchando por eso, no sé si todos
lo notamos, pero si, cuando se metieron con él, se metieron con nosotros, con
los que queremos construir , con los que todavía creemos que vale la pena
trabajar para que este sea un mejor lugar.
La pregunta es ¿Qué vamos a hacer?
Bueno yo no estoy considerando irme a vivir a Limón, ni tampoco pretendo
convertirme en un activista de alguna organización ambientalista, pero se me ocurre que tal vez dejándole saber a mis compañeros lo que pienso podríamos dar una
respuesta tacita a lo que paso, ya que los que se roban los huevos lo hacen
porque hay quienes los compran y si no los compráramos nadie se los robaría,
así que yo decidí no comer huevos de tortuga, en realidad eso lo decidí hace
años pero también decidí pedirles a quienes conozco que comen huevos de
tortuga, que no lo hagan más, de esta forma quienes matan a las tortugas y se
llevan el patrimonio de todos tal vez puedan percibir nuestro mensaje y aun si no lo hacen habremos respondido, y
nuestra respuesta habrá sido consecuente con lo que hacemos y creemos. Esperemos
que llegue el día en que sin decir una palabra ellos escuchen, “será mejor que
se busquen otra forma de conseguir dinero porque sus huevos de tortuga ya nadie
los quiere”
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